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Análisis Four Last Things

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Cuando un título se publicita como lo que habría sido Monkey Island de haber sido diseñado en la Flandes del siglo 16 por un viajero del tiempo fanboy de los Monty Python, cuanto menos ha conseguido llamar nuestra atención de forma poderosa. Veamos qué nos ofrece esta peculiar aventura gráfica.

El desarrollo de Four Last Things empezó como un proyecto para la Adventure Jam de 2016 organizada por Game Jolt, una competición donde se dan dos semanas para que quien quiera apuntarse cree una aventura gráfica partiendo desde cero. A esa competición, con un prototipo del título que no ocupa, se presentó Joe Richardson, en cuya tarjeta de visita podemos leer las palabras “Diseño de Juegos; Copiar y pegar; Escritor; Márketing; Pizza”. En la mencionada competición su juego fue seleccionado por los jueces y reconocido por la votación popular como mejor juego entre los 159 presentados. Tras mostrar dicho juego en diversos eventos, inició una campaña de Kickstarter para poder aumentar la escala del mismo hasta convertirlo en un producto completamente comercial. Finalmente, tras pasar con gran éxito por Greenlight y haber ofrecido de forma gratuita un prototipo del juego de media hora similar al empleado en la citada competición, la versión comercial de Four Last Things está disponible en las plataformas habituales de descarga digital para Pc.

Llama poderosamente la atención que a nadie se le haya ocurrido la explosiva combinación que el señor Richardson nos ofrece en este destacado título. A saber: apartado visual íntegramente sacado de diversos cuadros renacentistas, el mejor humor heredado de la tradición de los Monty Python, negro, cínico y lleno de crítica, en este caso con la iglesia y la sociedad de la edad media como principales blancos de sus puntiagudos dardos, y finalmente todo ello envuelto en forma de aventura gráfica en la mejor tradición clásica del género. Tan excepcional mezcla funciona de maravilla, ofrece un título visualmente rompedor y que enamora sin remisión, que divierte y engancha con su humor, y al que únicamente su corta duración ha alejado de mayores cotas. The Four Last Things es una historia sobre el pecado, la redención, y las cuatro últimas cosas en la existencia: la muerte, el juicio, el cielo y el infierno.

1.jpg Captura de pantalla

Una pecaminosa aventura de redención espiritual

La pintoresca historia de Four Last Things comienza con la visión de Adán sucumbiendo a las tentaciones de Eva y probando el fruto del árbol prohibido, lo que hace caer la ira de Dios sobre ambos. Dicha visión no es más que un sueño de nuestro anónimo protagonista, un campesino de la Flandes del siglo 16, que ante tales revelaciones se vuelve consciente de que ha vivido una vida de pecado y de que la condenación eterna es lo único que le espera al final de la misma. Ni corto ni perezoso, sale raudo en busca de redención a confesar sus pecados a una iglesia lejana en una peregrinación de salvación espiritual. Una vez allí, se percata de que, vaya por Dios, con la Iglesia hemos topado. Y es que los párrocos de dicha iglesia se niegan a darle la redención que busca a sus pecados, porque los ha cometido fuera de la “jurisdicción” de dicha parroquia y no pueden absolverlo por ello.

Ante la insistencia de nuestro desconcertado protagonista, le plantean una solución cuanto menos peregrina a su problemática: si vuelve a cometer un pecado de cada uno de los siete capitales en dicha parroquia, podrá ser absuelto por dichas faltas por lo que sus anteriores pecados serán también perdonados en el acto. Así pues, nos embarcamos en una pecaminosa travesía por cometer un pecado de cada uno de los 7 capitales: Soberbia, envidia, ira, pereza, avaricia gula y lujuria. Para ello, debemos buscar la oportunidad de pecar en un pequeño pueblecito del medievo lleno de personajes cuanto menos pintorescos. La historia coquetea constantemente con lo absurdo y pueril, sin tomarse nunca demasiado en serio a sí misma, pero sabe ser inteligente, cínica y mordaz a la vez, recogiendo lo mejor de la influencia del sexteto cómico británico autor de “La vida de Brian” o “El sentido de la vida”.

2.jpg Captura de pantalla

Tradición aventurera clásica al servicio de la pérdida de la virtud

El apartado jugable de Four Last Things resulta muy tradicional y efectivo. A diferencia de The Preposterous Awesomeness of Everything, otra aventura gráfica que Joe Richardson ha lanzado este mes en Steam, la cual utiliza un interfaz similar a la primera versión del mítico SCUMM (similar de haberlo ideado Ron Gilbert tras una noche de alegre abuso de bebidas espirituosas…), el título que nos ocupa emplea un interfaz muy parecido al que LucasArts usó para The Curse of Monkey Island. Para reforzar el apartado visual pictórico del juego, se ha minimizado por completo la aparición de cualquier tipo de interfaz en pantalla. Simplemente se nos mostrará un aséptico cursor, el cual cuando lo desplacemos sobre algún elemento interactivo resaltará su nombre. Pulsando el botón izquierdo en ese momento aparecerá en pantalla el interfaz, similar como se ha comentado a la moneda con acciones que se empleó en la tercera aventura del aspirante a pirata Guybrush Threepwood.

Así, aparecerán 3 pequeños círculos, uno con un ojo para tener una descripción del elemento en cuestión, un mano para interactuar y una boca para dialogar. Desplazando el cursor a la parte superior de la pantalla aparecerán unas casillas que funcionan a modo de inventario en las que almacenaremos los objetos que recogeremos a lo largo de la aventura.

3.jpg Captura de pantalla

Los puzles que nos encontramos resultan muy clásicos y están directamente sacados de la época dorada del género. En general presentan la dificultad adecuada y resultan satisfactorios y de resolución lógica, a la par que están muy bien integrados en la trama. El problema viene por la escasa duración del título, que a poco que no nos atasquemos demasiado en dichos puzles nos durará solamente entre 2 y 3 horas de juego. Se disfruta mucho mientras dura, y es un verdadero placer recorrer estos cuadros literalmente vivos, pero se hace demasiado corto. También cabe destacar que el sistema de guardado basado en checkpoints no resulta muy adecuado para un título de este tipo, ya que lo ideal habría sido poder salvar la partida en cualquier momento.

El juego está disponible únicamente con textos en inglés, y el nivel de los mismos es bastante elevado, lo cual puede ser una traba importante para que disfruten de la aventura aquellos que no dominen el idioma.

4.jpg Captura de pantalla

Del Renacimiento a nuestras pantallas

Si por algo destaca esta peculiar aventura gráfica es por su personal apartado visual. Todo lo que Four Last Things muestra en pantalla está directamente sacado de cuadros renacentistas. Tantos los paisajes como todos los personajes que desfilan por la pantalla son fieles reproducciones de cuadros de diversos artistas renacentistas. Entre ellos destaca la aportación de El Bosco, con obras como “El Jardín de las Delicias”, “Mesa de los Pecados Capitales” o “Las tentaciones de San Antonio Abad” entre muchas otras. El mismísimo Francisco de Goya aporta a su mundialmente famosa maja, la cual nos ayudará a cometer el más carnal de los pecados capitales. Visualmente es un auténtico placer sumergirse en este verdadero cuadro en movimiento, el cual nos ofrece un apartado gráfico tan personal y fresco que justifica por completo el título. La tremendamente acertada elección de los cuadros que componen este peculiar mundo, llenos de detalles y de vida, y dotados de una gran belleza, hace que jugar a este Four Last Things sea un verdadero placer por el mero hecho de contemplar lo que nos tiene por ofrecer a continuación.

Las animaciones de los personajes, algo forzadas y poco naturales, están en la onda de lo visto en las obras de los Monty Python, que no solo han servido de inspiración con su peculiar humor, y precisamente ese estilo tan caricaturesco de las animaciones profundiza la vena cómica del título, siendo otro gran acierto.

6.jpg Captura de pantalla

Lo único que se echa de menos en el genial apartado gráfico del juego es un mayor número de lugares a visitar, pues tal es la belleza y lo particular de lo que se nos muestra en pantalla que habríamos agradecido que el título fuera mucho más largo para poder seguir deleitándonos con su excelente despliegue artístico. En cualquier caso, estamos ante uno de los apartados visuales más personales, frescos y bellos que hemos visto en el mundillo, y ha resultado ser un tremendo acierto que le otorga al juego un plus de calidad y distinción que lo hace destacar en sobremanera.

Directos al averno acompañados de un coro celestial y personajes mudos

Si el apartado visual acierta inspirándose en cuadros renacentistas, el apartado sonoro no se queda atrás empleando varias composiciones de dicha época libres de derechos de propiedad, y que incluyen entre otras obras de autores del renombre de Johann Sebastian Bach, Arturo Toscanini o Antonio Vivaldi. Acompañan de forma magistral al título, y su elección casa de forma excelente con la propuesta del mismo, creando una simbiosis perfecta con el apartado visual, en un despliegue artístico que enamora al jugador.

8.jpg Captura de pantalla

El único punto oscuro de este apartado, y por extensión del título entero junto con su escasa duración, es la falta de voces para los personajes. Un juego de estas características habría agradecido sobremanera un doblaje que marcara más las personalidades de la variada concurrencia que puebla la aventura, en especial de su sardónico y cínico protagonista.

Conclusión: 

Lo único que se le puede echar en cara a esta gran aventura gráfica es no haber tenido mayor ambición, lo cual está sin duda provocado por la humildad de los medios a disposición de su creador. El señor Joe Richardson ha sabido suplir esta carencia con talento, imaginación y mucho, mucho humor. Con una apuesta a mayor escala estaríamos hablando de un auténtico clásico moderno del género, pero lamentablemente su limitada duración lo ha apartado de tal meta. La combinación de un apartado visual soberbio y fresco como pocos sacado directamente de cuadros renacentistas, mezclado con un humor tan peculiar heredado de los mejores momentos de los Monty Python, junto con la mejor tradición de la aventura gráfica clásica nos da como resultado un título divertidísimo que entra directamente por los ojos y se disfruta muchísimo mientras dura. Por desgracia, en apenas 2-3 horas lo habremos completado. El título sale a la venta a un precio de 7,99 euros, por lo que se le puede perdonar tal duración teniendo en cuenta la calidad de lo que ofrece mientras dura. A partir de aquí ya depende de cada uno valorar si por ese precio le parece adecuada una propuesta de poco más de dos horas de duración. A poco que uno sea aficionado al género de la aventura gráfica, tenga unas mínimas inquietudes artísticas, y disfrute del buen humor negro, satírico y crítico, en este caso con la siempre polémica temática eclesiástica como trasfondo, a buen seguro considerará por bien invertido lo que vale el título. Desde luego hay que quitarse el sombrero ante el señor Richardson por saber ofrecer con tan pocos medios una propuesta tan fresca, original, bella y divertida, pese a lo escaso de su duración.

Lo MejorLo Peor
Visualmente acierta de pleno al emplear cuadros renacentistas para plasmar un apartado gráfico sumamente bello, original y que hace que por sí solo merezca la pena disfrutar del título.
Desgraciadamente dura un suspiro. En dos o tres horas a lo sumo habremos completado la aventura.
Sabe inspirarse en la mejor tradición de los Monty Python para sazonar la historia del mejor humor negro y la más profunda sátira para ofrecernos una historia absurda a la vez que inteligente y que en ningún momento se toma a sí misma demasiado en serio.
Completamente en inglés, bastante duro además.
Resulta muy divertido mientras dura, con buenos puzles y un desarrollo abierto donde es difícil atascarse al tener siempre varias opciones paralelas por las que avanzar en la aventura.
Se echa de menos un doblaje que refuerce las personalidades de los personajes.

Puntuación

Bueno
Cumple con las expectativas de lo que es un buen juego, tiene calidad y no presenta fallos graves, aunque le faltan elementos que podrían haberlo llevado a cotas más altas.
Cómpralo sin miedo.
Jugabilidad

Emplea un interfaz muy acertado que sabe cumplir su función a la vez que se mantiene en segundo plano para realzar el aspecto pictórico del juego. Los puzles resultan lógicos y están muy bien implementados en la trama. El inglés de sus textos supondrá una seria traba a los que no tengan un buen bagaje con dicho idioma. Su escasísima duración hace que no podamos disfrutar de su propuesta mucho más allá de las 2 horas.

Gráficos

Nunca aquello de tildar un apartado gráfico como de “cuadro en movimiento” resultó tan adecuado. La decisión de emplear cuadros renacentistas como base del apartado gráfico del juego resulta acertadísima y lo dota de una frescura,  belleza y personalidad como pocas veces se ha visto. A poco que uno tenga unas mínimas inclinaciones artísticas, los gráficos de Four Last Things justifican por completo disfrutar  del juego.

Sonido

Cuando la banda sonora de un juego está compuesta por obras entre otros de Bach, Toscanini o Vivaldi, su calidad está fuera de toda duda, pese a no emplear sus piezas más conocidas. Lástima que finalmente no se incluyeran voces para los personajes, en un título de estas características es un factor que se agradece muchísimo para matizar las personalidades de sus personajes, y nos parece una pequeña lacra en un apartado sonoro que de haber incluido voces habría quedado mucho más redondo.

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Género: 
Acción
Subgéneros: 
Arcade, Shoot'em up
Lanzamiento: 
01/01/1989
Texto: 
Inglés
Plataforma: 
AMG
+3

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