Deiland (PS4)

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Imagen de Deiland (PS4)

Deiland, impresiones

Impresiones

Cultivando nuestro pequeño planeta

El estudio Chibig presentó el pasado 26 de febrero en la PlayStation Room de Sony su nueva obra: Deiland. Este título había nacido para móviles, y dado su repercusión, superior a la de creaciones anteriores, decidieron llevarlo a la consola de sobremesa. Apoyados por PlayStation Talents, el programa de Sony de promoción de la industria española del videojuego, han logrado crear una adaptación de este título para PlayStation 4, y que promete al jugador una bella experiencia lúdica que explora la convivencia con la naturaleza, la responsabilidad y la exploración de nuevos mundos.

La imagen más icónica de Deiland es un niño príncipe como único habitante —y soberano— de un planeta diminuto. Esta composición tan potente a nivel visual parte de El Principito, la célebre novela de Saint-Exupéry, una de las obras más aclamadas de la literatura francesa y que ha servido de inspiración para el punto de partida de la creación de este título.

Nuestro protagonista, Arco, aterriza envuelto en un mano sobre una pequeña esfera celeste que se convertirá en su reino. Rodeado por una naturaleza modesta pero solvente, el pequeño tendrá que sobrevivir y acomodar su mundo para hacer de él un lugar acogedor. Al poco de empezar la partida, conoceremos a Mûn, una pizpireta exploradora que nos hará de guía durante el juego. 

deiland.jpg Captura de pantalla

Deiland se presenta como un título de gestión de recursos en tercera persona, en el que debemos sembrar cultivos para alimentarnos y así mantener nuestra salud estable, recolectar materiales para fabricar herramientas con las que cosechar más recursos. Dichas herramientas, a su vez, se podrán mejorar más adelante en favor de nuestra productividad. Asimismo, construiremos estructuras como pozos para almacenar agua y hogueras para mantener iluminación y una temperatura agradable por las noches, las cuales suceden al día en poco tiempo y continúan formado parte de la jornada activa Arco. De tanto en tanto, recibiremos visitas de habitantes de otros planetas, con los que podemos hablar, comerciar y establecer una amistad a medida que realicemos encargos para ellos. Cuando agotemos nuestra barra de energía, nos iremos a dormir a nuestra tienda de campaña, en la que además podemos forjar nuevas herramientas. Ocasionalmente, podremos visitar otras localizaciones acompañados de Mûn, aunque la mayor parte del juego sucederá en nuestro planeta.

En algunos momentos puntuales, se producirán eventos que podremos aprovechar a nuestro favor. Por ejemplo, un meteorito puede estrellarse contra nuestro planeta, y deberemos hacer rotar éste para evitar que dañe nuestros cultivos, al mismo tiempo que obtenemos nuevos minerales de los restos. También, durante periodos de lluvia, podemos dirigir la lluvia a los pozos o cultivos para que la cosecha prospere. 

Sin embargo, no solamente viviremos en un remanso de paz; también tendremos que defender nuestro hogar de invasores a los que eliminaremos con las herramientas de agricultura que dispongamos, o con pociones, gracias a las cuales Arco trazará su carrera como hechicero. El aspecto de estos enemigos entrará en consonancia con la estética adorable; los combates serán en tiempo real y en clave de una violencia fantástica, en la que no hay sangre ni sadismo. “Queríamos ofrecer un producto amable, alejado de la violencia y la acción adulta que se estila en videojuegos”, explica Abraham Cózar, CEO de Chibig. “Deiland es un juego de nicho, dirigido a un público que guste de las experiencias relajadas. El mercado está lleno de títulos de acción y violencia, y queríamos explorar un catálogo no tan cubierto como es el género de gestión de recursos, donde destacar es mucho más sencillo”.

deiland.jpg Captura de pantalla

En este título de gestión de recursos hallaremos conceptos RPG muy sencillos: A medida que recolectemos, construyamos y realicemos misiones, adquiriremos experiencia. Cuando nos vayamos a dormir, si hemos subido de nivel, podemos escoger una mejora en alguna de nuestras habilidades, dirigidas al aprendizaje de magia y a la eficiencia de nuestras habilidades como agricultor. Los controles resultarán muy sencillos e intuitivos, y todo tipo de público, incluso el más profano en videojuegos, podrá dominar sus mecánicas con bastante facilidad.

Una lección sobre el amor a la naturaleza y la responsabilidad

Cózar nos cuenta el por qué del origen noble de Arco: “Hemos hecho que Arco fuera un príncipe basándonos en el origen etimológico de la palabra: primer habitante”, aclara Cózar. En Deiland, el muchacho aprenderá no sólo a cultivar para subsistir, sino a crear y dirigir un hogar acogedor, con una naturaleza cada vez más exhuberante a medida que avance el juego. Mûn, la exploradora, transmitirá mensajes sobre el respeto al medio ambiente, como el recordatorio de mantener un equilibrio en los árboles que sembremos y los que talemos. Cózar nos da una pista sobre la relación del principito de Deiland con su planeta: “Arco lleva colgado del cuello una gema que brilla con la presencia de monstruos y de acontecimientos importantes; es su corazón. A medida que progrese la partida, se descubrirá a sí mismo y cómo esa gema le conecta con ese misterioso planeta”. 

deiland_0.jpg Captura de pantalla

En Deiland no sólo aprenderemos a cultivar, pescar y cocinar. Descubriremos que ser el príncipe de nuestro pequeño reino conlleva una gran responsabilidad; debemos velar por el ecosistema que nos rodea, y procurar no agotar los recursos que produce un planeta en el que podemos dar la vuelta en no más de medio minuto. Nuestra aspiración será crear un lugar agradable en el que vivir, y con el que Arco estará conectado de manera espiritual. Sin duda, un mensaje profundo, con el que Chibig no sólo quiere dirigirse a los más pequeños: “Huimos de la etiqueta infantil y queremos que Deiland sea, más bien, un título familiar. De él, los niños harán una lectura, pero los adultos encontrarán matices diferentes. Queremos ofrecer un producto transversal, en el que niños y adultos jueguen juntos o por separado; también apelamos al público femenino y deseamos que se sienta bienvenido en Deiland”. 

La duración del juego se estimará en unas quince horas si nos centramos en las misiones principales. No obstante, en Chibig apelan al espíritu completista de muchos jugadores y han introducido en el juego muchas construcciones alternativas con las que incentivar al público para que se lance a lograrlas todas. 

La experiencia de juego resulta apacible, pero no cae en el aburrimiento. Siempre hay una tarea que realizar, y los acontecimientos están encadenados a un ritmo que impiden que el jugador pase horas vacías ante la pantalla, si bien no se llega a una saturación de eventos que acaben desembocando al estrés. 

deilandmun.jpg Captura de pantalla  

Construcción de mundos a través de la imagen y la música

Deiland es un planeta lleno de colores alegres que conquista nuestra mirada al poco de empezar a jugarlo. El estilo de dibujo recuerda las ilustraciones de un cuento infantil con toques de acuarela, y los personajes lucen en sus retratos un catálogo de expresiones muy vivas. Tanto el protagonista como sus compañeros lucen un diseño concienzudo a través del cual vislumbramos su personalidad. Arco, el mismo protagonista, es estilizado y luce ropajes que evocan a un príncipe, mientras que su mirada es clara y transmite inocencia. Mûn, con su cabello rosa, su casco de piloto y su mono amarillo, mostrará un carácter jovial y entusiasta. El mago, con su túnica, su cuerpo orondo y su sombrero picudo, evoca la imagen clicheada del hechicero bondadoso, y es con él con quien emprenderemos la senda de la magia. Descubriremos razas cuyo diseño consiste en la humanización de animales, como el cocinero con aspecto de calamar. Las naves espaciales en las que viajan nuestros vecinos tienen un diseño propio, acorde con cada uno: el cocinero viajará en un navío que recordará a una tienda de sushi, mientras que el globo con el que se traslada el mago está confeccionado con retales. 

La banda sonora juega un papel importante a la hora de de dibujar el universo de Deiland; cada uno de los personajes tiene una canción propia que refleja su personalidad. El compositor Paco Mitos ha aportado catorce temas que acompañan el carácter de este videojuego tan cálido, complementado por las piezas de Rafael Giménez, que se ha encargado de los temas más ambientales, correspondientes a las fases de día y noche y que contribuyen a crear una sensación de relax en el jugador mientras se enfrasca en las tareas del día a día en su planeta.

deiland__.jpg Captura de pantalla

Una experiencia amable y relajada

Deiland es un adorable y relajante videojuego en el que experimentaremos la cotidianidad de gestionar nuestro propio hogar, que en este caso se trata de un planeta del cual debemos obtener provisiones, al mismo tiempo que lo cuidamos, protegemos y hacemos florecer. Conoceremos personajes encantadores con los que entablaremos amistad a través de encargos comerciales y que nos enseñarán la belleza de la diversidad. Pero, sobre todo, tanto pequeños como adultos recordaremos valores como el respeto a la naturaleza y la responsabilidad. 

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