BYE-BYE BOXBOY! (3DS)

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Análisis de Bye-Bye BoxBoy!

Nota Meri 9 Excelente

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Algo común de las franquicias de Nintendo es la evolución, a lo largo de las diversas entregas de Mario, Kirby o cualquier otra saga, de una mecánica básica que se ve complementada y aumentada con distintas variables. Mario sigue siendo un juego de saltar, y Kirby un plataformas amigable donde podemos absorver los poderes de los enemigos, pero a lo largo de los años los hemos visto hacerse más complejos y distinguirse de la anterior iteración.

Precisamente son HAL Laboratory, los creadores de la bola rosa de Nintendo, los que dicen adiós a BoxBoy tras dos entregas donde se siguió a rajatabla la máxima comentada. La idea detrás de este juego de puzles y plataformas es simple: superar una serie de pequeños niveles controlando a una caja que tiene un movimiento muy limitado (no puede más que desplazarse a izquierda o derecha y su salto es muy corto) que se ve compensado con la habilidad de crear otras cajas, con las que podemos construir caminos, esquivar obstáculos, usarlas como gancho y otras tantas posibilidades.

hni_0100.jpg Captura de pantallahni_0001.jpg Captura de pantalla

En Bye-Bye BoxBoy! las mecánicas introducidas en las dos anteriores entregas (las diversas maneras de usar las filas de cajas en el primero y los bebés del segundo, aunque en este caso no pueden construir sus propias cajas) se recogen, mezclan y reconstruyen con los nuevos elementos introducidos. Con esto no queremos decir que tengas que pasar por esos títulos para disfrutar este, pues en los primeros mundos se nos enseñan con acierto, sin prisa pero tampoco entreteniéndose demasiado, todo lo que necesitamos para que las novedades puedan ponerse sobre la mesa. La curva de dificultad es lo suficientemente suave para que no nos estalle la cabeza cuando comienzan a surgir cajas que permiten teletransportarnos, crear bombas, usarlas como cohete o mover una fila de ellas como si jugáramos a Snake.

De hecho, sorprende cómo se nos presentan las diversas propuestas. En cada uno de los 18 mundos (y cuatro más que aparecen al completar el juego, lo que hacen un total de más de 180 niveles), se nos enseña una habilidad o una forma distinta de utilizar una que ya conocíamos. A lo largo de las fases de ese mundo esa base se va haciendo cada vez más compleja, haciéndonos mejores jugadores, haciendo que nos sintamos inteligentes. Y cuando se ha explotado su uso, el conjunto de niveles termina y se abre otro mundo, que introduce otra mecánica novedosa sin olvidar los conocimientos que hemos aprendido por el camino.

hni_0005.jpg Captura de pantallahni_0006.jpg Captura de pantalla

Así, Bye-Bye BoxBoy! nos enseña en los primeros compases de cada mundo que podemos usar las filas de cajas para crear escaleras o estructuras para pulsar un botón inaccesible, que no podemos pisar los pinchos, que las cajas se destruyen si se acercan demasiado al humo negro, que las cajas bebé que debemos acompañar a la meta seguirán nuestro camino en paralelo, que las cajas cohete pueden usarse para volar… Y conforme vamos avanzando, tenemos que aplicar esas enseñanzas de maneras menos obvias, conjugadas con otras (por ejemplo, el uso de las cajas como gancho con las cajas de teletransporte) y que nos obligan en ocasiones a dejar los dedos quietos mientras analizamos el espacio de la pantalla.

Sin embargo, no es un juego difícil ni frustrante. Como los mejores Kirby o Yoshi, aquí el reto no está en ver los créditos, sino en estrujarnos los sesos para conseguir las coronas que hay repartidas por cada nivel y que no podemos conseguir si hemos usado más cajas de las estipuladas para llegar hasta ellas. También, por supuesto, en esos ya mencionados mundos extras que se desbloquean al completar el juego y en los desafiantes Desafíos, valga la redundancia.

hni_0008.jpg Captura de pantallahni_0010.jpg Captura de pantalla

La pequeña y minimalista historia que nos cuenta el juego sitúa a BoxBoy y sus amigos en una nave espacial que debe viajar por varios planetas para eliminar un metafórico humo negro de ellos. Es en esa nave donde se encuentra la tienda, donde podemos gastar las monedas que obtenemos tras completar cada nivel en pistas de la minimalista y alegre banda sonora, en disfraces para convertir a nuestro protagonista en una caja-calamar o en una caja-detective, en breves tiras cómicas o en - y aquí es a donde queríamos llegar- desbloquear mundos de desafío.

Si en los mundos normales se nos enseñaba a usar diversas mecánicas para después profundizar en ellas, en los cinco mundos desafío se nos adiestra como expertos de las mismas. Lo intuimos ya en el propio apartado artístico de estos niveles: los colores y la banda sonora animada se deja de lado por una paleta blanquinegra y una música más pausada. Lo comprobamos cuando cada uno de estos desafíos nos quitan una habilidad básica, prohibiéndonos saltar o lanzar cajas, por ejemplo. Con la sustracción de esas mecánicas que ya llevamos insertas en la parte del cerebro que se ocupe de ello, el juego nos obliga a analizar el nivel de otra manera y a buscar soluciones distintas a las aprendidas.

hni_0099.jpg Captura de pantallahni_0095.jpg Captura de pantalla

En definitiva, Bye-Bye BoxBoy! es un ejemplo breve y conciso de lo que Nintendo como marca y HAL Laboratory como estudio representan: el videojuego con base en las mecánicas, el uso de habilidades y escenarios como si tuviéramos un juguete en las manos, la precisión en la ejecución y la sonrisa que queda en la boca del jugador causada por superar un reto o por las notas de humor desperdigadas aquí y allá.

Conclusión

Bye-Bye BoxBoy! se convierte en una de esas joyas que no hacen mucho ruido de la eShop de Nintendo 3DS. Sus más de 180 niveles de puzles y plataformas con una curva de dificultad que raya la perfección nos darán unas 9 horas de rompecabezas bien diseñados, originales y sorprendentes, ya que introducen y quitan mecánicas nuevas y de los dos anteriores títulos constantemente, a lo que hay que sumar el reto de conseguir las coronas y los Desafíos. 

Hay quien puede echar en falta una mayor complejidad musical o gráfica, pero el apartado artístico casa con el minimalismo jugable. El prescindir de la novedad principal de la anterior iteración de la franquicia, BoxBoxBoy, es decir, el hecho de que Qbaby pueda crear una segunda fila de cajas y la complejidad que esto añade, puede notarse como una carencia, pero se debe a una falta de conjunción con los nuevos elementos introducidos.

Lo Mejor

  • El diseño de niveles y su cantidad.
  • Las nuevas mecánicas introducidas, y como una vez dominadas se prescinde de ellas.
  • La curva de dificultad, suave, que te hace crecer como jugador y te hace sentir inteligente.
  • El minimalista y cuidado diseño artístico.

Lo Peor

  • No haber encontrado hueco para la habilidad de crear una segunda fila de cajas, presente en el anterior juego.
  • La banda sonora puede resultar repetitiva.
  • Poder comprar pistas para los puzles con las monedas que conseguimos caminando en 3DS.
9
Excelente

Un título referente en su género, que destaca por encima de sus competidores y que disfrutarás de principio a fin, seguramente varias veces. Un juego destinado a convertirse en clásico con el paso de los años.

Jugabilidad 9

Una caja protagonista y su habilidad para crear otras cajas logran hacer un juego de puzles y plataformas bien diseñado, con una curva de dificultad exquisita y que hace sentir al jugador inteligente. No cae en la repetitividad ya que en casi cada uno de los 22 mundos se introduce alguna mecánica que, una vez explotada, se prescinde de ella. 

Gráficos 8

El minimalismo monocromo de las dos anteriores iteraciones de BoxBoy se mantiene, pero se le da pequeños toques de color aquí y allá junto a breves cinemáticas bidimensionales bien animadas.

Sonido 8

Como todo en el juego, una banda sonora minimalista y animada que acompaña bien en la aventura, aunque se hará pesada cuando nos quedemos atascados en un nivel. Además, tenemos la posibilidad de comprar las pistas que más nos hayan gustado en la tienda.

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