Las posibilidades de Razer y su futuro smartphone gaming

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Razer y su intención de introducirse en el hardware gaming

Han pasado ya justo 6 años desde que Sony pusiese a la venta el que es todavía uno de los smartphones más preciados del panorama Android para los más jugones, el Xperia Play de Sony Ericsson. Ese terminal, heredero espiritual pero ampliamente mejorado respecto al concepto del N-Gage, supo llamar la atención de los jugadores de videojuegos que querían tener una suerte de PSP capaz de llamar, donde responder sus WhatsApp y hacer consultas en Internet gracias al 3G. Todo en un mismo dispositivo.

Controles físicos, un punto de partida ineludible

Lógicamente, para hacer eso posible era menester disponer de controles físicos, y el Xperia Play incluía no solo cruceta y botones de acción PlayStation sino también dos sticks táctiles y gatillos L + R. Era un sueño hecho realidad. Pero su hardware quedó desfasado con el paso del tiempo y Sony no lanzó su sucesor por diferentes motivos, esencialmente por la llegada de PS Vita un año más tarde.

Xperia Play, de Sony Ericcson (2011).
Xperia Play, de Sony Ericcson (2011).

A día de hoy, sin embargo, su pantalla de 4 pulgadas con resolución 480x854p y su escaso medio GB de memoria RAM son más que suficientes para correr con soltura gran apte del catálogo de PlayStation de manera oficial y un surtido ingente de consolas anteriores a la era de los 128 bits de forma no oficial a través de la emulación. En pleno 2017, con smartphones que tienen casi mejor hardware que las consolas actuales, ninguna compañía ha decidido sumergirse en este nicho de mercado, en crear un teléfono lo suficientemente potente para disfrutar de esas experiencias únicas pensadas para el mercado móvil pero con controles físicos.

Excepto Razer.

15060937660042.jpg Captura de pantalla

Cuando Razer se hizo con la totalidad de la compañía telefónica Nextbit, la firma no hizo sino dejar claro que se habían convertido en un peso pesado en el mundo de la tecnología. Su gran solvencia económica y buena percepción mediática les iba a permitir tomar riesgos sin por ello trastocar su reputación, o no al menos si esos pasos al frente se tomaban con cautela. Pero en la mente de la empresa que reza el lema “For Gamers. By Gamers” fundada por Min-Liang Tan y Robert Krakkoff hace ya casi 20 años en Estados Unidos era clara: ir más allá de los periféricos destinados a los ‘gamers’.

Entre sus planes futuros estaba el lanzamiento de un Smartphone Android dirigido a los más cercanos al videojuego, y ahora podemos confirmar que ese momento está más cerca de producirse que nunca. En una entrevista concedida a los compañeros de la CNBC, el CEO de Razer ha confirmado que antes de terminar el año 2017 presentarán su propio Smartphone dirigido al gaming, un terminal del cual no han trascendido detalles pero que despierta de lleno el cada vez más olvidado nicho que quiere un sucesor para el Xperia Play.

Sin controles físicos se hace imposible jugar con comodidad a algunos géneros.
Sin controles físicos se hace imposible jugar con comodidad a algunos géneros.

“Uno de los rumores que más han sonado acerca de Razer es que estamos trabajando en un dispositivo móvil; puedo decir que vamos a traer un smartphone específicamente orientado a los jugadores y al entretenimiento. Estimamos que llegue para el final del presente año, así que eso es lo que estamos trabajando actualmente”, decía Min-Liang Tao.

Las posibilidades que abre un Smartphone gaming

Las ideas de poder acceder a un teléfono con estas características en el hardware son infinitas, aunque también hay que tener en cuenta que esto lleva consigo un aspecto a tener en consideración: el precio. Ahora mismo, los terminales de gama alta cuentan con paneles que suelen rondar la resolución 2K, en raras ocasiones se quedan en el Full HD a no ser que el tamaño de los paneles sea inferior a las 5’5 pulgadas. Como también es requisito indispensable dotarlos de procesadores de 64 bits con procesadores en muchos casos de ocho núcleos a velocidades de 2.3 GHz repartidos con otros de algo menos de velocidad casados con una memoria RAM que no puede ser menor de 4 GB. Sin esto y una GPU puntera es imposible estar en lo más alto, solo que estas premisas nos sitúan por encima de los 500 euros.

PGS, un proyecto con un futuro turbio.
PGS, un proyecto con un futuro turbio.

Esa barrera es posiblemente lo máximo que no se debería superar para ser un producto atractivo para la mayoría. Pero, ¿por dónde debería recortar Razer para alcanzar un precio que oscile esas cifras? Posiblemente en otros aspectos como la cámara y los materiales de construcción. Un teléfono gaming no necesita una cámara cuyo un sensor sea capaz de desafiar al de una réflex, tampoco de capacidades 4K. Si se fabrica en plástico se ahorraría el costoso sobreprecio de los acabados en cristal tan demandados. Finalmente, la pantalla podría apsotar perfectamente por un panel IPS en vez de AMOLED. Lo importante es una buena autonomía (3000 mAh como mínimo) y un hardware que en general no se resienta con los títulos más exigentes.

Este anuncio es una gran idea porque el proyecto PGS no parece estar tomando un buen rumbo con retrasos tras retrasos a pesar de tener una idea muy llamativa y prometedora. En ese caso encontramos un Atom X7 Z8750 de cuatro núcleos a 2.4 GHz con una GPU de 16 unidades de procesamiento más 8 GB de RAM LPDDR3. Además, puede hacer streaming de Steam, PS4 y Xbox One solo con una conexión a Internet. PS Vita está fuera de combate y 3DS está dirigida a un público distinto, además que cuenta ya con 7 años de vida.

Desconocemos cuál es el camino que quiere tomar el teléfono de Razer, pero en tiempos donde cada vez hay más jugadores de videojuegos en smartphones gracias en cierta medida a sus excelsos y variados catálogos, pedimos que incluya controles físicos y tenga integración con streaming de la generación actual.

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Los smartphones más potentes

El Samsung Galaxy S8 llega en dos tamaños, diferenciándose sólo por la diagonal de pantalla y la capacidad de la batería, con 5,7 pulgadas para el modelo estándar y 6,2 pulgadas para el Galaxy S8+, ambos con panel QHD con una resolución de hasta 2.960x1.440 píxeles y tecnología Super AMOLED con soporte para HDR 10. Su diseño resulta espectacular, con apenas marcos en el frontal y una ligera curvatura de la pantalla en ambos laterales tal y como sucedía en la versión Edge del Galaxy S7. Dependiendo del mercado, el Galaxy S8 equipa los dos procesadores más potentes de la actualidad en dispositivos móviles, con los nuevos Qualcomm Snapdragon 835 y Exynos 8895 de la propia Samsung que, junto a los 4 GB de RAM, garantizan un rendimiento espectacular. El conjunto se completa con 64 GB de almacenamiento con ranura microSD de hasta 256 GB, cámara trasera de 12 megapíxeles con enfoque Dual Pixel, cámara frontal de 8 megapíxeles con Smart Focus, protección IP68 contra el agua y el polvo y batería de 3.000 mAh (3.500 mAh en el S8+), todo bajo sistema operativo Android 7.0 Nougat con interfaz TouchWiz.

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