Thimbleweed Park (PC)

PC, AND, IPD, IPH, NSW, PS4, XBO

Imagen de Thimbleweed Park (PC)

Análisis de Thimbleweed Park

Nota Meri 9 Excelente

Usuarios

Tu Nota Puntua!

Año 1987. Ron Gilbert y Gary Winnick, dos de los mayores genios dentro de la vorágine de talento que era la LucasFilm Games de la época, lanzan Maniac Mansion y revolucionan para siempre el género de las aventuras gráficas, dando el pistoletazo de salida a la época dorada del mismo. Época irrepetible que nos regaló una miríada de clásicos atemporales en una sucesión de joyas como género alguno no ha vuelto a disfrutar desde entonces, y que llegaría hasta prácticamente el final de la década siguiente, elevando a las aventuras gráficas al panteón de los videojuegos de Pc y convirtiéndolas en uno de los géneros predilectos entre los usuarios de los mismos.

Año 2017. Ron Gilbert y Gary Winnick vuelven a unir fuerzas tras mucho tiempo separados para dedicar una sentida oda a aquella época, lanzando Thimbleweed Park, aventura gráfica totalmente clásica  tal como habría sido concebida en las oficinas de Lucas en aquel período mágico e irrepetible. A diferencia del mencionado clásico que estas dos leyendas del sector lanzaron entonces, esta colosal aventura gráfica no pretende revolucionar el género ni sentar las bases del mismo. Se conforma, que no es poco, con ser un homenaje por todo lo alto a los mejores momentos del género, y ser una de las mejores aventuras gráficas que hemos podido disfrutar desde los añorados 90, hasta el punto que sin duda habría sido un clásico atemporal como otras obras de Gilbert y Winnick de haber salido por aquel entonces.

20170327135200_1.jpg Captura de pantalla

30 años, que se dice pronto, separan Maniac Mansion de Thimbleweed Park. Y sin embargo, es inevitable volver la vista al clásico de 1987 al contemplar la tremenda obra que los señores Gilbert y Winnick nos han regalado, más allá de las innumerables referencias directas incluidas en el juego. Tras poner los cimientos del género de las aventuras gráficas con el citado clásico, continuaron definiéndolo con títulos como la adaptación al videojuego de la tercera película de Indiana Jones, las dos primeras aventuras del aspirante a bravo pirata Guybrush Threepwood y, pese a que solo figuran como colaboradores, con la continuación de su primera obra juntos, Day of the Tentacle cuya dirección recayó en Tim Schafer.

Tras tan productivo período, ambos separaron sus caminos y pasaron una larga época alejados de los focos del sector. Winnick con una producción casi residual, y Gilbert dedicándose a títulos para un público más infantil, así como lanzando la interesante trilogía de action rpg DeathSpank, y volviendo a juntar fuerzas con su viejo compañero de fechorías, el mencionado Schafer, para The Cave, una gran combinación de juego de plataformas con elementos de aventura gráfica.  Por fortuna, durante una comida que Gilbert y Winnick compartían, salió a colación el tema del encanto que poseían los clásicos que diseñaron en su época en LucasFilm Games/ LucasArts. Después de darle muchas vueltas al asunto, no consiguieron concretar la fuente de dicho encanto.  Para regocijo de sus incondicionales, no se les ocurrió otra idea que volver a crear una aventura gráfica siguiendo las directrices que empleaban entonces para dar respuesta a dicha cuestión. Tres años después, tras una exitosísima campaña de Kickstarter que recaudó 626.250 dólares entre el 18 de noviembre y el 18 de diciembre de 2014, la respuesta no podría ser más contundente.

20170327135127_1.jpg Captura de pantalla

Thimbleweed Park es un auténtico imprescindible para los aficionados a las aventuras gráficas, especialmente los más curtidos y veteranos en el género que vivieron la época dorada, pero su verdadero triunfo es saber ofrecer un título tremendamente atractivo más allá de lo bien que emplea la nostalgia como inevitable gancho para cierto sector de jugadores. Resulta un título muy divertido, con una trama fenomenalmente narrada que atrapa por completo, a la vez que sabe ser un fantástico desafío a nuestro ingenio altamente disfrutable y de verdadera altura.

La última obra de Ron Gilbert y Gary Winnick supone una auténtica y sentida declaración de amor al género de las aventuras gráficas y su época dorada, con el que ambos han mantenido la más fructífera de las relaciones. Idilio del cual salieron obras maestras como el mencionado Maniac Mansion, Indiana Jones and the Last Crusade, The Secret of Monkey Island, Monkey Island 2: Lechuck´s Revenge, y para nuestro enorme regocijo, podemos añadir a tan ilustre lista de clásicos este soberbio Thimbleweed Park que nos ocupa.

20170327145540_1.jpg Captura de pantalla

Bienvenidos a Thimbleweed Park, donde nada es lo que parece

Ambientada, como no podía ser de otra forma, en 1987, el punto de partida de esta gran aventura es la aparición de un cadáver flotando en un río en el pueblo que da nombre al juego. Para investigar el caso se desplazarán hasta la zona dos agentes federales,  la cínica y veterana detective Ray así como el novato e ingenuo agente Reyes, dos de los personajes que controlaremos a lo largo del juego. A partir de este momento comienza una investigación que esconde mucho más de lo que aparenta a simple vista, durante la cual conoceremos el pintoresco pueblo que nos sorprenderá con sus intrigas y sus peculiares habitantes. Junto a la mencionada pareja policial, tres personajes más conformarán el genial quinteto protagonista de la trama, personajes que suponen una de las grandes bazas del título. Por un lado tenemos a Delores, joven miembro de la familia más rica y prestigiosa del pueblo, que renunció a su herencia en pos de una vida como programadora de videojuegos en la famosa compañía MmucasFlem. Su padre será otro de los protagonistas, quizá el más peculiar de todos, por razones que no desvelaremos aquí para no adelantar más de lo necesario. El último integrante del plantel protagonista es el payaso Ransome, un malhablado bufón cuyos diálogos están repletos de palabras malsonantes censuradas con los pertinentes “bip”,  el cual ha sido víctima de una maldición por pasarse de la raya en una de sus mordaces actuaciones.

La trama conserva el peculiar humor y esas gotitas de inocencia de la que hacían gala las aventuras gráficas de Lucas de la época, siendo un constante festival de sarcasmos, cinismo y parodia como tan bien nos tenían acostumbrados en su momento estos dos genios. No contentos con impregnar el título de tan nostálgica característica, han ido más allá sazonándolo generosamente con la influencia de dos de los grandes fenómenos televisivos de aquel entonces, a saber, Twin Peaks y Expediente X. Dicha influencia queda patente en el halo de misterio que envuelve toda la trama, y en esa constante sensación de que todo el mundo en Thimbleweed Park tiene algo que ocultar, incluso el elenco protagonista. Esta combinación del más agudo y afilado humor con el enigma que impregna la trama funciona y atrapa hasta que conseguimos desvelar todo lo que esconde este misterioso pueblo.

20170327141038_1.jpg Captura de pantalla

Lo que es un verdadero festival es el componente de homenaje nostálgico del juego. Para el jugador veterano de aventuras gráficas que vivió la época dorada del género, esta joya es un no parar de referencias, homenajes y guiños al pasado que supondrán un deleite absoluto para los más talluditos. La innumerable cantidad de menciones a títulos de la propia Lucas, Sierra y algún otro, así como de varias particularidades de la época y el género son un no parar y su colocación está tan estudiada que suponen una verdadera delicia.  Si bien la fuerza de la historia y el humor de este maravilloso Thimbleweed Park conseguirán enganchar a todo jugador que se le acerque, los más veteranos tienen una cita obligada con este sentido tributo al pasado.

De vuelta al SCUMM

Durante una visita familiar por Navidades en la época en la que estaba diseñando Maniac Mansion, Gilbert observó a su primo jugando a King´s Quest, título de Sierra considerado la primera aventura gráfica de la historia. Ron era un confeso amante de las aventuras conversacionales de texto, y la inclusión de gráficos en la obra de Roberta Williams lo encandiló por completo, por lo que lo devoró ávidamente aquellas Navidades. Sin embargo, la necesidad de introducir los comandos a través de texto empleando el pertinente parser le parecía una solución poco cómoda, al tener que deducir el jugador las órdenes a teclear de forma no siempre evidente, lo que suponía un obstáculo añadido que dificultaba el disfrutar de tales títulos. Como solución al problema diseñó para Maniac Mansion un interfaz basado en unos verbos que aparecían en la parte inferior de la pantalla, de forma que haciendo clic en el verbo deseado y posteriormente en los objetos o personajes con los que deseábamos interactuar, realizábamos las acciones pertinentes.

20170327145646_1.jpg Captura de pantalla

Dicho interfaz fue bautizado como SCUMM, Scrip Creation Utility for Maniac Mansion, y supondría a partir de aquel entonces un estándar del género, imitado hasta la saciedad hasta que tras The Curse of Monkey Island y finalmente Full Throtle de la propia Lucas evolucionaría hacia un interfaz más directo y gráfico. Como no podía ser de otra forma, si Ron y Gary pretendían traer de vuelta el encanto de los clásicos del género, el retorno del mítico SCUMM era inevitable. Nueve verbos situados en la esquina inferior izquierda de la pantalla nos permitirán desentrañar los misterios que esconde este pintoresco pueblo. A la derecha del interfaz se sitúa el inventario, donde a diferencia de la primera versión del SCUMM se muestras representaciones gráficas de los múltiples objetos que recogeremos en lugar de solo su nombre. Todo ello manejado con un cursor a imagen y semejanza del que empleábamos en Maniac Mansion. 

En esta ocasión encontramos algún añadido interesante al control, como por ejemplo el hecho de que el personaje seguirá al cursor si dejamos el botón izquierdo del ratón pulsado, o que el propio interfaz nos resalte algunos verbos de forma automática y podamos emplearlos directamente con el botón derecho, lo que nos permite ganar agilidad, pero en ningún momento supondrá una ayuda para la resolución de los puzles, algo que los más veteranos sabrán apreciar. De cara a la versión de Xbox One (y la probable de Playstation 4) se ha implementado un control con pad que funciona de forma correcta, aunque dada su naturaleza la indiscutible mejor forma de jugar al título es ratón en mano.

20170327140922_1.jpg Captura de pantalla

El verdadero corazón de Thimbleweed Park son sus sesudos puzles, heredados de la mejor tradición clásica del género. Están integrados de forma excelente en la aventura, y suponen un desafío fenomenalmente planteado. Exigen estar atento a cada detalle, a cada conversación, y el empleo de pensamiento lateral y grandes dosis de ingenio para superarlos. Lo bien que funcionan y lo tremendamente satisfactoria que supone su resolución resulta ser uno de los mayores atractivos del título. Deberemos buscar a conciencia objetos por el escenario para emplearlos de las formas más ingeniosas, elegir los diálogos adecuados en las muchas conversaciones presentes en la aventura, y saber provocar situaciones de las que sacar ventaja para lograr nuestros objetivos. Una de las principales características del juego es que manejamos a cinco personajes, pudiendo intercambiar el control de cada uno de ellos en cualquier momento. Salvo un caso en concreto que posee habilidades únicas, el manejo de los otros cuatro personajes es idéntico, pero deberemos coordinarlos y hacer que trabajen en equipo e intercambiar objetos entre ellos para superar algunos puzles.

Con gran tino, Thimbleweed Park sabe recoger lo mejor de la jugabilidad de los clásicos del género, y no se limita a evitar las habituales lacras que presentaban en su época, sino que incluso sabe reírse de ellas. Por ejemplo, para los que echen de menos el pixel hunting, si es que los hay, nos propone el logro opcional de encontrar 75 motas de polvo presentes en los escenarios. Así mismo, cada personaje contará con su lista de “cosas por hacer” que podemos consultar en cualquier momento por si no tenemos claro qué objetivos tenemos que cumplir, parodiando las listas de encargos tan habituales en los clásicos del género. También tenemos a nuestra disposición un mapa para desplazarnos inmediatamente entre las localizaciones, el cual recuerda sospechosamente al de Melee Island, y que podremos consultar en cualquier momento en nuestro inventario para agilizar los desplazamientos.

Thimbleweed Park (PC) Captura de pantalla

El juego nos ofrece dos modos de dificultad, Casual y Hardcore. Este último nos proporciona la experiencia íntegra, con todos los puzles intactos de forma que resulta ser un desafío realmente a la altura. En el modo Casual muchos puzles se omiten o tienen solución más sencilla, e incluso nos perdemos un par de localizaciones y algunos personajes. Quizá el recorte en dicho modo resulte excesivo, convirtiendo el juego en poco más que un paseo, salvo un par de puzles. Si bien el modo Hardcore ofrece un nivel de dificultad exigente y que pondrá a prueba la paciencia de los aventureros menos avezados, es el modo recomendable salvo que nunca hayamos jugado una aventura gráfica y nos eche para atrás la dificultad del género. La duración del juego ronda las 15-20 horas en modo Hardcore, viéndose recortado en algo más de la mitad si optamos por el modo Casual, quedándose en 5-8 horas. Resulta una extensión por encima de la media, y realmente el título se disfruta mucho mientras dura, manteniendo el nivel hasta su conclusión. El juego cuenta con una excelente traducción al castellano de todos sus textos, por lo que el idioma no supondrá una barrera para disfrutar del mismo.

La artesanía del pixel

El apartado visual de Thimbleweed Park busca algo más allá de plasmar en nuestros monitores el mundo ideado por sus creadores. Busca ser un viaje de vuelta a los clásicos, evocar un cúmulo de sensaciones provenientes de otra época con el mero hecho de contemplar lo que muestra en pantalla. Los gráficos de este excelente título están al servicio de la nostalgia, pero de la nostalgia bien entendida. El apartado visual pixel art de Thimbleweed Park es una verdadera obra de artesanía, donde Mark Ferrari, que en su momento se encargó de los fondos de muchos clásicos de Lucas, ha colocado a mano en pantalla cada pixel de todos y cada uno de los que componen el pueblo que da título al juego, logrando un trabajo fantástico que por un lado ofrece una ambientación majestuosa y por otra parte nos retrotrae inmediatamente a otro época con solo contemplarlo. Una de las pocas pegas que se le puede achacar al título es que las localizaciones que visitaremos se antojan un tanto escasas, y nos hace pasar por ellas varias veces a lo largo del juego. A destacar la participación del barcelonés Octavi Navarro, conocido por sus soberbios trabajos de pixelart, que ha trabajado en animaciones y ayudando a Mark. 

Thimbleweed Park (PC) Captura de pantalla

De cualquier forma, la calidad de dichos escenarios compensa en parte dicha limitación. Y si la recreación del misterioso pueblo de Thimbleweed Park resulta soberbia, no se queda atrás el trabajo realizado en sus variopintos habitantes. Resulta increíble como con un apartado visual tan añejo se ha conseguido caracterizar de forma tan profunda a los personajes del juego, tanto a los protagonistas como al variado elenco de secundarios. Tanto a nivel de animación como de expresiones consiguen transmitir muchísimo más de lo que en un principio cabría esperar. No solo esto, sino que el apartado visual de esta joya sabe reforzar el humor tan particular presente en la obra, tanto con las animaciones de los personajes como con múltiples detalles que impregnan los escenarios. Los gráficos de Thimbleweed Park están al servicio de la búsqueda de ese encanto de las aventuras gráficas clásicas que sus creadores pretendían traer de vuelta, y no solo consigue recuperarlo, sino que sabe sacar lo mejor de ese estilo visual para ofrecer un título tremendamente atractivo más allá del factor nostalgia.

Fenomenal trabajo de doblaje

Dentro del apartado sonoro destaca el excelente trabajo de doblaje al inglés, con una selección de voces tremendamente acertada y que sabe reforzar las personalidades de los personajes de la aventura. Desde el cinismo de la agente Ray a la ingenuidad del agente Reyes, pasando por la chulería del payaso Ransome, cuyos diálogos se reparten palabras y bips casi  a partes iguales debido a su gusto por las palabras malsonantes, los actores que dan voz al universo Thimbleweed Park han logrado realizar un trabajo totalmente convincente que define por completo a sus personajes. La banda sonora, sin resultar especialmente memorable, por un lado consigue potenciar el halo de misterio del título, y por otra parte nos ofrece alguna pieza realmente pegadiza, como por ejemplo con la que nos machaca la Dj del pueblo una y otra vez en las ondas radiofónicas. Melodías que saben combinar ese aire ochentero con un ligero toque algo más moderno, y que acompañan a la aventura de forma correcta.

Thimbleweed Park (PC) Captura de pantalla

Conclusión

Estamos ante una de las mejores aventuras gráficas de los últimos años, que además sabe ser un profundo tributo a la época dorada del género. Ofrece el mejor humor y la mejor tradición de los puzles clásicos para deleitarnos con una historia sumamente atractiva. Dichos puzles resultan verdaderamente acertados, con un nivel de dificultad elevado pero lógico y asumible, resultando tremendamente satisfactorio el momento en el que nuestro cerebro hace clic y damos con la solución a alguno de los enrevesados rompecabezas que dificultan nuestro avance por una trama muy bien planteada que engancha hasta que lleguemos a su conclusión. Redondean un título soberbio un genial elenco de personajes protagonistas que nos ofrecen una sucesión de diálogos desternillantes, y un apartado visual que sabe jugar con la nostalgia y el buen hacer de sus creadores para conseguir que recuperemos sentimientos propios de otra época.

Hasta su precio, 19,99 $, es un guiño al pasado (“Nunca pagues más de 20 pavos por un videojuego”). Solo nos queda agradecer a los maestros Ron Gilbert y Gary Winnick que hayan tenido a bien bajar de su merecidísimo lugar en el Olimpo de los creadores del entretenimiento electrónico para volver a compartir con nosotros su amor por las aventuras gráficas y la época dorada de las mismas, deleitándonos con un nuevo clásico del género que se une a la majestuosa lista de incunables con los que ya nos habían obsequiado estos genios. Esperemos que el titulo tenga el éxito que merece entre el gran público y ello de pié a que Gilbert, como ha comentado, nos deleite con más títulos de este calado. Y ya puestos a pedir, señores visionarios de Disney, véndanle de una vez la licencia de Monkey Island a este caballero, por favor.

Lo Mejor

  • Excelente implementación de sus puzles, integrados de forma orgánica e inteligente en la trama y que saben ser a la vez lógicos y desafiantes, exigiendo una gran atención e ingenio por parte del jugador y sabiendo recompensarlo con la satisfacción que proporciona su resolución.
  • Hace gala del mejor humor propio de los clásicos de Lucas, regalándonos unos diálogos verdaderamente hilarantes y desternillantes.
  • Ofrece un elenco de personajes memorable, tanto a nivel de protagonistas como de secundarios, llenos de personalidad y carisma.
  • Es una continua sucesión de guiños, referencias y tributos a la época dorada de las aventuras gráficas, siendo un verdadero goce para los veteranos del género. Si has vivido dicha época con pasión, súmale el puntito que le falta a la nota.

Lo Peor

  • Nos obliga a visitar las mismas localizaciones varias veces a lo largo de la trama, quizá le falten un par de escenarios a mayores.
  • Excesivo recorte de puzles en el modo Casual, le habría venido bien un mayor equilibrio entre la exigencia del modo Hardcore y el paseo que supone el modo Casual.
9
Excelente

Un título referente en su género, que destaca por encima de sus competidores y que disfrutarás de principio a fin, seguramente varias veces. Un juego destinado a convertirse en clásico con el paso de los años.

Jugabilidad 9

Alcanza un perfecto equilibrio entre desafío y lógica en sus puzles, resultando una aventura gráfica verdaderamente exigente a la par que disfrutable, estando los citados puzles integrados con maestría en la trama. El SCUMM funciona de maravilla, y se han añadido ciertas mejoras a dicho interfaz que lo hacen aún más ágil. Pese a que su duración está muy por encima de la media actual del género, resulta verdaderamente entretenido de principio a fin.

Gráficos 8

Apartado visual al servicio de la nostalgia que a su vez sabe hacer gala de la calidad necesaria para que un trabajo de verdadera artesanía como este brille con mucha fuerza. Logra una excelente ambientación en sus decorados, recreados con verdadera maestría, y sus personajes consiguen transmitir muchísimo más de lo esperable con un apartado gráfico tan clásico.

Sonido 8

El verdadero protagonista dentro del apartado sonoro es un trabajo de doblaje al inglés soberbio, que sabe caracterizar y dar empaque a las personalidades de todos los personajes de la aventura, con una selección de voces fantástica que encaja de maravilla. La banda sonora, sin sobresalir, es muy resultona y deja un par de melodías de las que se te quedan en la cabeza.

1997-2017 © MeriStation, All Rights Reserved

Webs de PRISA

cerrar ventana