Windjammers (PS4)

PS4, PSV

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Windjammers

Nota Meri 8 Muy Bueno

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No era el habitante más bello o avanzado de su viejo hogar, la siempre recordada Neo Geo que no andaba precisamente coja de catálogo. Tampoco se trataba de la propuesta de mayor éxito dentro de su catálogo, ni contó con secuelas directas (aunque sí espirituales) tras la desaparición de la vieja Data East que lo diseñó originalmente. A buen seguro, Windjammers no gustó a todo el mundo en su época, pero el tiempo lo ha ido colocando en el pedestal de los juegos de culto gracias a un apartado multijugador del que podían presumir muy pocos videojuegos ideados para los salones recreativos en general, o del microcosmos en el que ha terminado convertido el catálogo de la consola-recreativa de SNK en particular.

Su propuesta a base de enfrentamientos entre dos personajes lanzándose discos escondía muchas más posibilidades de las que se aprecian a simple vista, y desde luego no ha dejado de jugarse en las más de dos décadas transcurridas desde su lanzamiento, gracias a sus condiciones ideales para el enfrentamiento más o menos violento entre amiguetes en todo tipo de reuniones y eventos. Posiblemente por eso, la noticia de la reedición del viejo éxito de Data East en Playstation 4 y Vita, por fin con opciones online, causó más revuelo del que es habitual con las reediciones de clásicos del ayer.  Pasados unos meses, ya tenemos entre nosotros el resultado, con bastantes luces y alguna que otra sombra como suele ser habitual en estos casos.


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Una emulación encubierta

Llama mucho la atención esta vez cómo han tratado en DotEmu la adaptación de un videojuego retro. Sus anteriores trabajos ya iban en esta línea, pero es curioso ver cómo no queda rastro esta vez de nada de lo que sucedía entre el momento en que encendíamos la Neo-Geo y el comienzo de la partida. Nada queda del viejo attract mode, las sagradas letras de Insert Coin o Push Start… todo ha desaparecido. El juego está volcado por completo en el online, por lo que se muestra tras unos cuantos menús de opciones, lógicamente ausentes en el original, que pasaremos rápidamente antes de lanzarnos a la pista, casi siempre en los modos multijugador. Por lo que respecta a los modos offline, el viejo modo arcade y una opción que nos plantea partidos infinitos son poco más que un entrenamiento para lo que de verdad importa, si bien le podremos aportar picante al elegir unos modos de dificultad que se corresponden, como casi todas las opciones del juego, con las de la vieja recreativa.

Viendo lo que ocupa la descarga y las opciones que nos ofrece, es fácil pensar que lo que tenemos delante es una emulación. No es noticia a estas alturas que un emulador de Neo Geo corra sin problemas en consolas de hoy, y esto contribuye a que el resultado final sea satisfactorio. Por desgracia se mantienen algunas lagunas que no son nuevas en este tipo de lanzamiento: los filtros para simular un viejo monitor CRT podrían estar mucho más conseguidos, y si nos ponemos a comparar la realidad del sistema original con la nueva versión descargable observaremos algunos problemillas con el sonido que no deberían estar ahí. Aun así, son pegas casi imperceptibles y sólo molestarán al más acérrimo seguidor de todo lo que pasó en la vieja Neo Geo,  no distrayendo a nadie de lo que de verdad importa: una jugabilidad a prueba de bombas atómicas por la que no pasan los años.


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Saltando a la pista mundial

La propuesta jugable de la difunta Data East era tan sólida que mantiene el tipo como muy pocos juegos de 1994. Se muestra ahora como una idea de juego simple de comprender pero compleja de dominar, novedosa en su momento a pesar de remontarse al mismísimo Pong de 1972 y apoyada en unos gráficos y sonido arcaicos para los ojos actuales, pero muy competentes en su momento. Es realmente sorprendente ver cómo la jugabilidad de Windjammers sigue vigente: tiros supersónicos que tenemos que lanzar con un timing casi perfecto, la posibilidad de lanzar el disco al aire para cargar algunos movimientos especiales o las distintas características de velocidad y fuerza de los seis personajes elegibles dan mucho juego aún. Mucho más puede decirse de las inmensas posibilidades que siguen aportando las diferentes pistas, completamente opuestas entre sí, y la velocidad a la que se desarrollan los partidos, verdadera reina de la fiesta. Pocos juegos de la época conseguían tanta profundidad con tan pocos elementos, ya que toca aferrarse únicamente a la posibilidad de realizar un dash y lanzar un disco con algunos efectos, pero lo emocionante y variado de los partidos que se dan en Windjammers nos sigue pareciendo impresionante para un juego con tan pocos mimbres.

Muy positivo, por tanto, lo que ha hecho Dotemu en este aspecto, ya que esta vez ha incluido una explicación de todos los gestos que pueden realizar los personajes, algo en lo que flaqueaba la versión original, confiada en exceso en el puro aprendizaje por parte del jugador. En esta ocasión tenemos todas las posibilidades en nuestra mano desde el comienzo: llegar a dominarlas a fondo será otra historia bien distinta, y a quien le parezca que no es para tanto hará bien en contemplar alguna partida de alto nivel de las que se han desarrollado en los cientos de torneos centrados en este videojuego. Lanzamientos a media pista, efectos usados en el momento menos predecible, un dash que nos deja vendidos a poco que lo fallemos, el uso de todos los lanzamientos especiales…todo da forma a un juego que contiene una gran dosis de profundidad al tiempo que se muestra como lo que es: un humilde videojuego deportivo de los noventa, la época de clásicos como Nba Jam, Street Hoop o Power Spikes 2, nombres con los que coincidió en los salones y comparte no pocas bases jugables.


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Por fin online

Verdadero precedente de los e-sports, el auténtico sentido de la reedición de Windjammers no era otro que el de dotarlo de posibilidades en línea, por lo que estamos de enhorabuena. Con el juego ya disponible al gran público, el online se comporta bastante bien por ahora, con un matchmaking que no nos ha dado apenas disgustos y una experiencia bastante satisfactoria que permite disfrutar del juego sin cortapisas. Los títulos de crédito del juego nos muestran los nombres del equipo de desarrollo del original, y a buen seguro estas personas no podrían ni pensar entonces que dos décadas después, Windjammers se jugaría a lo largo del globo en modalidades que entonces no existían. Partidas amistosas e igualadas, con varias ligas en las que iremos ascendiendo de categoría si lo merecemos, llevan a Windjammers a un nuevo mundo a varios años luz del de sus orígenes. Sus posibilidades a nivel jugable se adaptan como un guante de seda a todo ello, por lo que será interesante comprobar lo que va sucediendo con un juego que es perfecto para unas cuantas partidas rápidas contra algún oponente humano y puede convertirse en el auténtico rey de las reuniones entre amigos.

Está por ver si se generará una escena de jugadores dispuestos a tirarse el disco a la cabeza durante meses o años, pero la impresión inicial es bastante buena en este sentido. Es por eso que nos habría gustado, y seguramente aquí reside el punto más flojo de todo el conjunto, encontrarnos con alguna novedad de más peso. Recientemente, Wild Guns Reloaded demostraba que se puede añadir nuevo contenido a un videojuego retro sin profanar ni sus bases jugables ni sus gráficos, y es algo que posiblemente habría sentado muy bien a este Windjammers. Alguna pista nueva o personaje con otras características habrían dotado de un nuevo sentido a una propuesta tan sólida, aún a riesgo de ahuyentar a algunos de los acérrimos del sistema. Veremos lo que depara el futuro, ya que Windjammers demuestra con esta reedición que existían ganas de retomar su propuesta, toda vez que los continuadores que hemos contemplado últimamente, Disc Jam y Way of Redemption, no han estado a la altura. Y es que el carisma, la sencillez de aproximación típica de su época, así como la complejidad que encontramos en Windjammers cuando dominamos todas sus posibilidades siguen estando por encima de ambos.

Conclusión

Windjammers fue un juego con una vida bastante intensa en los salones, y el cartucho para la consola Neo-Geo se vende hoy día por muchísimo dinero. El tiempo no ha parado de sonreirle, y esta versión es una buena noticia para sus seguidores, ya que mantiene todas las posibilidades offline mientras nos lanza a una arena online que le sienta de maravilla y dota de sentido a toda la reedición. Tanto para los nostálgicos como para quienes busquen propuestas rápidas para partidas en línea, Windjammers es un valor seguro y muestra el camino a seguir para otros clásicos de los noventa que podrían sobrevivir en nuestro mundo online sin ser juegos de lucha: Street Hoop, Power Spikes 2, Puzzle Fighter II.

Lo Mejor

  • Una jugabilidad que aguanta el tirón como muy pocas
  • Mucho más profundo de lo que aparenta
  • Multijugador explosivo

Lo Peor

  • Le habría sentado muy bien algún contenido novedoso
  • En general es algo parco en opciones
8
Muy Bueno

Juego de notable acabado que disfrutaremos y recordaremos. Una buena compra, muy recomendable para amantes del género. Está bien cuidado a todos los niveles.

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