Arcoiris digital: El mundo LGBTI en los videojuegos

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ARCOIRIS DIGITAL: EL MUNDO LGBTI EN LOS VIDEOJUEGOS

El mundo de los videojuegos es uno de los ambientes más cambiantes y de más rápida evolución del mundo. Como vehículo de expresión artística, también tienen cabida en ellos la crítica social y política, un fiel reflejo de una sociedad que también evoluciona (quizá de manera más lenta, pero que evoluciona al fin y al cabo) y que por suerte cada vez es más tolerante y más abierta.

Hace unos años, era impensable en nuestra sociedad occidental el aceptar de manera abierta y natural que existen personas cuyos gustos, formas de ser o de vivir divergen de los de la mayoría. Evidentemente las personas gays, lesbianas, transexuales, intersexuales  y de todas las posibles categorías de ideología de género y opción sexual (a las que englobaremos en el término LGBTI para abreviar) existían en el pasado, pero por desgracia debían vivir reprimidos, ocultando su verdadera forma de ser y sentir. Pero como decimos, por suerte con el cambio de siglo se ha conseguido una verdadera conquista, que es la de la aceptación a nivel general y estatal en muchos casos y podemos decir que por fin, el colectivo LGBTI puede dedicarse a vivir sus vidas al máximo, sin tener que desperdiciar tiempo y energía en ocultarse o disimular ante la sociedad.

Arcoiris digital: El mundo LGBTI en los videojuegos Captura de pantalla

El mundo de los videojuegos ha sufrido una evolución correlativa, en la que al principio, los personajes LGBTI se limitaban a meras referencias, pequeñas pinceladas o personajes secundarios y olvidables en la mayoría de los casos. Pero a medida que crecía la complejidad de los juegos y de la sociedad que los moldeaba, también crecía la complejidad de las historias, de las tramas... y era inevitable que como fiel espejo de la sociedad, el mundo LGBTI también encontrase su pequeño lugar en el mundo electrónico. 

PÍXELES Y POLÍGONOS MULTICOLOR

Como hemos apuntado al comienzo, desde la época de los 80 hasta ya entrado el 2000, las referencias a la comunidad LGBTI en los videojuegos se limitaban a pequeñas apariciones, anecdóticas en la mayoría de los casos, y normalmente orientadas a papeles secundarios o satíricos.

En 1988 llegó a las consolas de medio mundo el siempre infravalorado Super Mario Bros 2, juego en el que Mario, Luigi, Toad y la Princesa Peach debían salvar el mundo de los sueños del malvado Warp. Y con él, llegó un curioso personaje que muchos recordamos como uno de los primeros personajes “diferentes”. En los manuales del juego, se contaba que Birdo (también llamado Ostro) era una especie de dinosaurio macho, pero que se consideraba chica. Todo un bombazo para la “abierta” pero a la vez ultraconservadora sociedad de los 80. Tan sólo un año después llegó a nuestras salas de juegos un clásico tan grande como Final Fight, gracias al cual pasábamos horas destrozando con nuestros musculados brazos las caras de toda clase de macarras, pandilleros y delincuentes a lo largo y ancho de Metro City. Y fueron estas atestadas y sucias calles las que vieron nacer a uno de los personajes más icónicos de la saga: la voluptuosa Poison, que resultaba ser una mujer transexual. Tal fue su popularidad a pesar de las numerosas censuras que sufrió el título, que incluso volvió al ruedo como parte del plantel de luchadores de Ultra Street Fight IV, en el año 2014.

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Durante los 90, encontramos referencias a personajes LGBTI de nuevo de manera sutil hasta bien entrada la década, hasta la llegada de SNES, donde encontramos personajes de estas características en juegos tan icónicos y conocidos como Earthbound o Chrono Trigger en los años 94 y 95 respectivamente. En el primero tenemos a Tony, un personaje secundario con sutiles pero palpables sentimientos hacia Jeff Andonuts, uno de los principales. En Chrono Trigger, se nos presenta a Flea, uno de los secuaces de Magus, que no tiene género definido y cuenta con rasgos masculinos y femeninos; tema que lejos de ser obviado, tiene su propio peso en la historia, ya que Flea se autoafirma con frases tales como: “Hombre o mujer ¿Qué importa? El poder es hermoso. Y yo tengo ese poder”.

Avanzando un poco más hasta el año 96, nos encontramos con un verdadero hito, al estrenarse el que posiblemente sea el primero juego con protagonista no heterosexual de la historia. Nos referimos a Phantasmagoria 2: A Puzzle of Flesh, secuela de la exitosa aventura gráfica de Sierra. En ella, controlamos a Curtis Craig, un introvertido oficinista que sufre de alucinaciones y extrañas visiones que le conducen a vivir una aterradora experiencia. Durante el juego, Curtis tiene relaciones con una mujer aficionada a las prácticas sadomasoquistas, pero también en el juego podemos asistir a sus devaneos con Trevor, un compañero de trabajo abiertamente gay por el cual el protagonista confiesa sentir afecto. 

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UN CAMBIO DE SIGLO REVOLUCIONARIO

Resulta curioso pensar que finalmente el cambio de siglo sí que nos trajo parte de esos cambios que tanto esperábamos. Quizá no fueron los coches voladores o los robots que muchos esperaban que aparecerían, pero sí que nos trajo sutiles y emocionantes cambios.

A partir del 2000 el avance de la tecnología ha sido francamente espectacular. Hemos pasado de tener pesados ordenadores con pantallas de tubo a portátiles finos, ligeros y transportables;  también el paradigma de comunicación interpersonal ha cambiado, al ser la tecnología móvil algo accesible, fácil y potente. Esta sencillez, el tener sin cables todos nuestros contenidos favoritos en la palma de la mano, ha cambiado el cómo nos relacionamos entre nosotros. La tecnología se ha democratizado gracias a esta accesibilidad, y con ella, los videojuegos. Nuestro hobbie llega a un público más amplio y por tanto, es lógico pensar que también los juegos sufran de esta democratización, esta aceptación de la diversidad del público que los consume.

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En el cambio de siglo nos encontramos en el 98 con Fallout 2, uno de los primeros juegos donde podemos contraer matrimonio independientemente de nuestra orientación sexual; algo que su estudio, Bethesda, ha mantenido hasta la actualidad, convirtiendo a Fallout y The Elder Scrolls en 2 de las sagas de mentalidad más abierta y progresista.

En 1999 su publicó un juego que emocionó a la audiencia, un juego denso y culturalmente complejo. Nos estamos refiriendo a The Longest Journey, el gran hit de Funcom. En este apasionante título, nuestra astuta protagonista se mueve a caballo entre dos mundos: uno futurista y opresivo, y uno de ambientación medieval con más inclinación al asombro y la sorpresa. Durante el juego presenciamos docenas de sub-tramas y pequeñas historias que se entrelazan con la de April Ryan, la protagonista, y le llevan a acercarse al pequeño mundo que rodea cada uno de los personajes. Una de estas historias es la de Fiona y Mickey, las caseras de la protagonista, que la miman, cuidan y aconsejan; y gracias a la cual podemos vivir de cerca cómo es el día a día de una pareja “real” de mujeres, con sus motivaciones y sentimientos.
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En el año 2000 se estrenan 2 juegos con protagonistas con identidades de género fluídas. En Final Fantasy IX se nos presenta a Quina Quen, un simpático y vivaracho personaje jugable perteneciente a una tribu que no tiene sexo. También aparece en Resident Evil: Code Verónica el siniestro Alfred Ashford, que asume el papel de su hermana fallecida.

Un año más tarde, se estrena Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty, en el que aparece Vamp, un siniestro personaje manifiestamente bisexual. Además, con el paso de las entregas de la saga, la presencia de personajes LGBTI se ha ido acrecentando, mostrándonos a otros personajes (la mayoría villanos, por desgracia) como Volgin o Psycho Mantis; cuya sexualidad o identidad diverge de los estándares.

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También en el 2001 apareció el primero juego de una saga que ha sentado precedentes en cuanto a libertad de elección. Los Sims inició su andadura de manera acertadísima, dándonos total y absoluta libertad para ser como queramos y hacer lo que nos apetezca con nuestra vida, sin restricciones. Esta perseguida libertad ha ido desarrollándose con la saga, culminando en la última actualización para Los Sims 4, en el que se han eliminado las barreras de género. Con este cambio, la última entrega del simulador de vida de EA se apunta un gran tanto para la comunidad LGBTI, permitiendo al jugador crear personajes de todas las posibles identidades e inclinaciones sexuales.

Avanzando un poco más, nos encontramos en 2003 con un juego algo irregular, adaptación de una conocida serie de televisión. Buffy the Vampire Slayer: Chaos Bleeds es un juego de acción y misterio, pero también tiene su importancia, al encontrarse entre sus personajes jugables a Willow y Tara, bruja y hechicera respectivamente, que mantienen una tierna relación entre las temporadas 5 y 6 de la serie y también en el juego.

Pero es en 2004 cuando Fable da uno de los grandes golpes en la mesa en lo que a derechos LGBTI se refiere. Si bien este fue un título controvertido, ya que no dio todo lo que prometía, si que sentó un precedente en cuanto a materia de libertad de decisiones. En la piel del Héroe, el juego nos proponía una serie de decisiones vitales que nos permitían inclinarnos por el bien o hacia motivaciones más oscuras, y una de las variables en esa libertad de decisión era la posibilidad de tener relaciones o contraer matrimonio con cualquier personaje que quisiésemos, independientemente de su sexo. Esta libertad de decisiones, reforzó los caminos que ya habían iniciado los juegos de Bethesda, y sentaron un precedente que cambiaría el panorama de los juegos para siempre.

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