Pero todo cambió con la llegada a Super Nintendo de Dragon Ball Z: Super Butoden (1993), título encuadrado dentro de la lucha versus, el género de mayor éxito en la época. Tras esto, los juegos protagonizados por Son Goku comenzaron a llegar de manera regular a occidente (principalmente a España y Francia, los países donde más hondo había calado la fiebre por todo lo que tenía que ver con Dragon Ball) hasta el lanzamiento de Dragon Ball: Final Bout (1997, PSX), título que puso punto y aparte a la franquicia hasta la llegada de su renacimiento, varios años después, con Dragon Ball Z: Budokai (2002, PS2). Pues bien, nuestra intención es la de repasar esa primera época, sin duda la más especial para los aficionados a las aventuras de Son Goku dado que tanto el manga como el anime de Dragon Ball aún se encontraban en plena publicación. Los juegos a reseñar son bastante cuantiosos, así que sin más dilación es hora de comenzar a examinar detenidamente el más que prolífico currículum de Son Goku en nuestra industria.

Dragon Ball: Dragon Daihikyou
Año de lanzamiento: 1986
Plataforma: Super Cassette Vision
Lanzamiento en occidente: No

Comenzamos con una sorpresa, ya que aunque el Dragon Ball inicial de NES está considerado como el primer videojuego que sigue las aventuras de Son Goku, en realidad esto no es exactamente así. Y es que, dos meses antes del lanzamiento de dicho juego, apareció en el mercado nipón este curioso título, programado por Epoch para la consola Super Cassette Vision. En lo referente a Epoch, se trata de una compañía nipona conocida principalmente por haber lanzado un gran número de títulos basados en la licencia Doraemon. Y en cuanto a la Super Cassette Vision, se trata de la sucesora de la consola Cassette Vision, obra de la propia Epoch y lanzada nada menos que en 1981, dos años antes de que Famicom llegara al mercado japonés, lo que la convierte en la primera videoconsola nipona de cartuchos intercambiables de la historia.

La Super Cassette Vision llegó en 1984, he incluso acabó siendo lanzada en Europa, aunque en unidades muy limitadas. Entre su catálogo de juegos se encontraban títulos como Boulder Dash, Mappy, Pole Position II y el juego que nos ocupa, Dragon Ball: Dragon Daihikyou, el primer y único título de DB que no se encuentra auspiciado por Bandai o la actual Bandai Namco. Su jugabilidad también es única, dado que se trata de un matamarcianos de scroll vertical en el que controlamos a Goku, el cual, subido a lomos de su nube kinton, viaja en pos de las bolas de dragón al tiempo que se defiende de los enemigos a base de kames o golpes de su bastón mágico. Esta mecánica tan solo se ve interrumpida cuando Goku se encuentra con Tortuga Duende, ya que entonces la acción se traslada a una especie de fase de entrenamiento en la que maestro y alumno se enfrentan en una suerte de primigenio juego de lucha que hará a nuestro personaje más poderoso en caso de que logremos vencer el combate. Otros personajes de la primera etapa de la serie, como Bulma, Oolong y algunos miembros del ejército del Lazo Rojo, también hacen acto de aparición en un juego que no pasa más allá de la mera curiosidad, aunque su valor como objeto de coleccionista es incuestionable.

Antes ustedes, Super Cassette Vision, hogar de las primeras andanzas de Goku en el mundo de los videojuegos.
Antes ustedes, Super Cassette Vision, hogar de las primeras andanzas de Goku en el mundo de los videojuegos.

Dragon Ball: Mystery of Sheng Long
Año de lanzamiento: 1986
Plataformas: NES, Nintendo DS (incluido como extra en la versión japonesa de Dragon Ball Origins 2), Nintendo 3DS (incluido en el recopilatorio japonés J Legend Retsuden)
Lanzamiento en occidente: Sí

Este videojuego traslada a formato interactivo el arco argumental inicial del manga, transcurriendo desde el primer encuentro entre Goku y Bulma hasta la aparición de Shenglong. Nos encontramos ante un título en el que controlamos a Son Goku en su devenir en pos de las siete bolas de dragón desde una perspectiva aérea, que se transforma en lateral a la hora de enfrentarnos a los jefes finales. La calidad del juego no es ni muchos menos notable, tanto en lo referente a la jugabilidad como al apartado técnico. Si no fuera por el hecho de ser considerado el primer videojuego de Dragon Ball de la historia (aunque como acabamos de ver esto no es en realidad así), sin duda el título habría pasado sin pena ni gloria por el mercado hasta acabar cayendo en el más absoluto de los olvidos. Curiosamente, eso acabó pasando con su versión norteamericana, la cual trataba de alejarse lo más posible de la franquicia en uno de los mayores despropósitos que se recuerdan en lo referente a conversiones de videojuegos orientales en tierras occidentales.

Ni siquiera el nombre original del juego se salvó de la quema. Con la excusa de que en 1986 casi nadie había oído hablar de Dragon Ball en Estados Unidos (ni siquiera el redactor de la revista Nintendo Power que analizó el juego en aquellos días sabía que estaba basado en un manganime japonés), Dragon Ball: Mystery of Sheng Long acabó llamándose Dragon Power, al tiempo que su protagonista se transformaba en el típico estereotipo de personaje de Kung-fu enfundado en kimono que Ryu acabaría popularizando años después. Sin embargo, el luchador de Kung-Fu únicamente aparecía en la carátula, ya que una vez dentro del juego nos encontrábamos con un extraño sprite de Goku, modificado para parecerse más a un simio que a un humano.

Pero el popular protagonista de Dragon Ball no fue el único en sufrir absurdas modificaciones, ya que el maestro Tortuga Duende también fue cambiado por una suerte de venerable barbudo enfundado en una túnica de color azul. Por cambiar, incluso las bolas de dragón pasaron a ser bolas de cristal, con lo que ya uno no podía evitar preguntarse si Goku no había pasado a ser una suerte de aprendiz de la Bruja Lola en pos de los cachivaches adivinatorios de su mentora. Para rematar el absurdo, las braguitas de Bulma que rondaban los pensamientos de Tortuga Duende en una de las secuencias del juego fueron sustituidas por unos mucho más inocentes y castos sándwiches. En definitiva, con modificaciones o sin ellas, este primer Dragon Ball de NES era solo un juego pasable que únicamente los aficionados a la serie podían disfrutar, sobre todo por aquello de tener la posibilidad de controlar a los ya por entonces populares personajes del manga y la serie de televisión. Para el resto de los mortales era un título poco menos que mediocre, sin nada que hacer u ofrecer frente a las joyas que la 8 bits de Nintendo comenzaba a sumar en su catálogo por aquella época.

Sí, ese se supone que es Goku; el del fondo se supone que es Shenglong y esas cosas redondas bolas de dragón. En fin, las compañías, siempre tan %22originales%22 con sus conversiones de oriente a occidente.
Sí, ese se supone que es Goku; el del fondo se supone que es Shenglong y esas cosas redondas bolas de dragón. En fin, las compañías, siempre tan %22originales%22 con sus conversiones de oriente a occidente.

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