State of Decay 2: Vídeo Análisis

Vídeo Análisis

Los primeros compases a los mandos de State of Decay 2 nos son familiares ya lo visteis en el avance. El esquema de control no ha cambiado ningún ápice. Seguiremos teniendo la misma disposición del inventario, pudiendo llevar un arma cuerpo a cuerpo, de fuego, un cuchillo predeterminado que utilizaremos si nuestro garrote termina hecho trizas y todos aquellos objetos arrojadizos. Seguiremos teniendo muy en cuenta el peso total de los objetos que nuestro superviviente podrá llevar en un mismo momento. Sobrepasarnos hará que suframos penalizaciones a la energía, y en un aprieto contra enemigos querremos estar lo más ligeros posibles.

En términos de gestión, el principal cambio que plantea es la nueva división entre los miembros de la comuna. Según las acciones que realicen, mejorarán o no su estatus entre “residente”, “ciudadano” o “héroe”. Todos aquellos supervivientes que alcancen el último y más valioso rango, serán aptos para postularse como líderes. Este único hueco permitirá al grupo aprovecharse de las ventajas que ofrezca el rol que desempeña el cabecilla. Existen varios tipos, a razón de Sheriff, Constructor, Señor de la Guerra, etcétera. Esto habilitará la posibilidad de construir uno de los tipos de edificaciones de mayor habilidad, así como desempeñar un papel fundamental en el contenido endgame.

La principal novedad, y una de las funciones más demandadas para esta continuación, es la inclusión de un modo cooperativo en línea. Hasta cuatro jugadores pueden sobrevivir en la estepa hostil del mundo del anfitrión. Funciona de una manera similar al que ya pudimos ver Watch Dogs 2, pudiendo salir y entrar cuando queramos con leves transiciones de carga. En el menú principal podremos elegir el grado de impacto de esta funcionalidad, pudiendo (si queremos) jugar en solitario sin estar pendientes de peticiones externas. Lamentablemente no estaría exento de “peros”, y es que existen ciertas limitaciones en nuestro campo de acción. Todos los acompañantes del jugador que recibe la ayuda, no pueden moverse libremente por el mundo, sino que deben permanecer no muy lejos del anfitrión. En caso contrario, volveremos junto a él para proseguir con la travesía.

En líneas generales, no existe ningún motivo de peso para justificar la llegada de esta secuela. Undead Labs ha perdido una oportunidad de oro para potenciar una fórmula en la que sus virtudes y defectos siguen intactas. La llegada del cooperativo es de agradecer para quienes así lo pedían, pero no cambia mucho la perspectiva de juego. Las simplificaciones de algunos aspectos ya comentados pesan más que sus novedades. De hecho, más que contenido inédito, los cambios se basan en pequeños ajustes de las mecánicas, lo cual no tiene sentido tras haber pasado cerca de cinco años desde que llegara la experiencia primigenia. State of Decay 2 se postula como una oferta exclusivamente de aquellos que perdieron la oportunidad de jugar al original, siendo sus seguidores los que no encontrarán muchos motivos para depositar su tiempo en algo que apenas ha variado, por no decir nada

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